domingo, 30 de marzo de 2008

¡Monasterio alcanzado!


Tengboche, un balcón privilegiado.
En la etapa de Namche a Tengboche se tiene que salvar un desnivel acumulado de cerca de mil metros. El recorrido baja al rio (3300 mts) después de haber subido por encima de los 3600 mts. El último tramo hasta el monasterio es de 600 metros, lo más duro del recorrido, siempre con el Ama Dablam, Lhotse y Everest al fondo y el Thamserku de 6600 mts a la derecha. Todo por zona de bosque, del que mañana tendremos media jornada, hasta alcanzar la cota superior a 4000 metros donde se acaba el bosque, hasta dormir y descansar varios días en Periche, a 4300 metros de altitud.
En el monasterio nos han recibido los monjes, a los que les hemos presentado nuestros respetos. Por la mañana, antes de salir, asistiremos a una de sus ceremonias.
El lugar del emplazamiento es realmente privilegiado, un balcón natural a las montañas más altas de la tierra.
Continuamos el trekking hasta Tengboche (3.860 m) (4/5 h), centro espiritual y cultural del territorio sherpa del Khumbu y donde se celebra con mayor fervor el Mani Rimdu. Está situado en un emplazamiento idílico: rodeado de un bosque de rododendros, en una pradera alpina presidida por el Ama Dablam (6.921 m) y más a lo lejos por el Everest.
Los monjes de este monasterio han guardado, hasta hace algún tiempo en que les han sido robados, los supuestos escalpelo y una mano de un yeti. De entre todos los mitos y leyendas del Himalaya, probablemente el más universalmente conocido es el que se refiere al yeti, migú o abominable hombre de las nieves.
La descripción de este extraño ser la tenemos ya en el lejano s. XV, por parte de un mercenario europeo al servicio del emperador de los mongoles. Han llegado a organizarse expediciones científicas para comprobar la existencia o no del yeti. Nada concluyente puede decirse. Algunas expediciones han descrito grandes huellas semejantes a las de los pies humanos, pero mucho más grandes, y hay quien afirma haberlo visto en persona.
Tengboche es la puerta de la alta montaña y a partir de aquí el paisaje cambia radicalmente: las vacas dejan su lugara los yaks, y progresivamente los abetos y rododendros desaparecen para dar paso a inmensas praderas. En 4/5 h llegaremos mañana a Pheriche (4.280 m), la última aldea sherpa habitada durante todo el año para tener una Jornada de aclimatación en Pheriche.